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Cómo hacer tu propio lavado de oídos


El viejo dicho dice: nunca debes poner algo más pequeño que el codo dentro de la oreja. Los médicos aún mantienen esta declaración. La única excepción a la regla es un gotero o una jeringa que se usa para lavar los oídos para eliminar la obstrucción o el exceso de cera. Si tiene problemas para escuchar o siente picazón o dolor en el oído, es posible que desee lavarse los oídos antes de llamar al médico. Esto ayudará a disolver las toxinas y a sanar el oído de forma natural.

Vierte media taza de peróxido de hidrógeno en un pequeño recipiente de plástico. Puede comprar peróxido de hidrógeno en su farmacia local o en línea (ver Recursos).

Vierte media taza de agua tibia del grifo en el recipiente de plástico. El agua debe estar tibia, no caliente. Si hace demasiado calor, podría quemarse. Tampoco debe estar frío. Si el agua está demasiado fría, podría desmayarse o marearse.

Agite el recipiente con cuidado para mezclar. Es posible que escuche un crujido dentro del contenedor causado por el estallido de burbujas de hidrógeno.

Con un cuentagotas o una jeringa, jale o presione el émbolo para cargar la mezcla de lavado de oídos.

Presione su oreja no afectada contra su hombro. Coloque el gotero o la jeringa en la oreja afectada. Presione el émbolo con fuerza hasta que se haya liberado todo el líquido. Manténgase quieto durante aproximadamente cinco minutos, luego vierta el líquido fuera del oído y dentro del fregadero.

Continúe usando el lavado de oídos de acuerdo con los pasos 4 y 5 hasta que la mezcla haya desaparecido por completo o se haya aliviado la presión en los oídos. Cada vez que desee enjuagar la oreja, haga un nuevo lote de lavado de una taza, ya que el agua reducirá la potencia del peróxido con el tiempo.

Propina

  • Puede sentir hormigueo o latidos mientras se lava el oído.

Propina

  • Si su oído todavía se siente obstruido después de usar el lavado de oído, consulte a un médico.